Situaciones posteriores a un conflicto

Mujer africana con su niño

“Adaptar los enfoques de desarrollo impulsados por la comunidad a situaciones posteriores a un conflicto”

El desafío

En el año 2003, después de dos decenios de lucha por la independencia, finalmente llegó a su término el conflicto en Casamanza, zona de Senegal ubicada al sur de Gambia. Decenas de miles de personas desplazadas de sus poblados por la lucha entre el ejército y los separatistas pudieron volver a sus hogares. Volvió la paz —y la vida en los poblados lentamente retomó su curso normal.

En un esfuerzo por apoyar la restauración de las actividades sociales y económicas normales y prepararse para futuros programas de desarrollo en estas zonas otrora inaccesibles de Casamanza, se entregó una donación de US$2 millones a la República de Senegal a través del programa del Fondo Japonés para el Desarrollo Social (JSDF, por sus siglas en inglés) para financiar un total de 91 proyectos. Estos estuvieron destinados a  extender la infraestructura social básica y los servicios de asistencia económica a comunidades pobres de Casamanza tras el cese de las hostilidades en esta histórica zona de conflicto de Senegal.

El proyecto se sustentó en los pioneros enfoques de desarrollo impulsados por la comunidad promovidos por el Organismo del Fondo de Desarrollo Social (SDFA, por sus siglas en inglés) en otras zonas de Senegal, pero adaptando y probando estos métodos para su uso en un contexto posterior a un conflicto en el país.

Enfoque

Para compartir los conocimientos y las lecciones aprendidas en el proyecto de Casamanza, el grupo del Fondo Japonés JSDF, en colaboración con el Instituto del Banco Mundial (WBI), la Red Global de Aprendizaje para el Desarrollo (GDLN, por sus siglas en inglés) y la región de África, organizaron el 7 de abril de 2009 un taller de un día en que participaron los principales interesados.

Circunscritos al tema “Desarrollo impulsado por la comunidad en un contexto posterior a un conflicto”, el grupo preparó un evento que vinculó a los diversos participantes a través de los centros afiliadas a la GDLN de Benin, Costa de Marfil, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Níger, Senegal y Washington (D. C.). El espectro de asistentes incluyó representantes de los gobiernos de Japón y Senegal, la sociedad civil, ONG, sector privado y medios de comunicación.

Refiriéndose a las repercusiones del proyecto durante su discurso de apertura, Habib Fetini, representante del Banco Mundial en Senegal, señaló: “Cuando enfrentamos conflictos humanitarios en África, necesitamos promover proyectos como este para que, a la larga, otros (que también viven en zonas de conflicto) se beneficien de los conocimientos y lecciones aprendidas y puedan mejorar sus condiciones de vida”.

El taller fue diseñado como un intercambio de conocimientos Sur-Sur entre varios países y sus objetivos fueron tres: a) compartir las lecciones aprendidas del proyecto con los profesionales del desarrollo y los responsables de las políticas de otras regiones que emergen de conflictos; b) analizar la relevancia de estas lecciones en otros entornos regionales; y c) compartir las reflexiones sobre su posibilidad de aplicación.

Para ayudar en la preparación del taller, los equipos del Banco del JSDF y la GDLN visitaron proyectos ejecutados en Casamanza y Dakar para entrevistar a distintos interesados. Los entrevistados incluyeron al secretario ejecutivo del programa de desarrollo local PNDL, dos alcaldes locales, diversos beneficiarios directos del proyecto, “expertos descalzos” e incluso un “ex” combatiente. Las entrevistas permitieron captar las lecciones aprendidas en la implementación del proyecto tanto en video como en otras herramientas audiovisuales.

Resultados

Gracias a la activa participación de las comunidades locales, el proyecto no solo fue todo un éxito, sino además se ejecutó en tiempo récord. La donación del JSDF ayudó a mejorar el acceso a servicios sociales y oportunidades económicas de parte de las comunidades más pobres y a fortalecer las capacidades, la cohesión social y la confianza de estas al poner el control de los recursos y las decisiones en sus manos conforme a la Estrategia de Desarrollo Impulsado por la Comunidad del Banco.

Los aspectos más sobresalientes de este proyecto fueron los siguientes:

  • Extensión hacia los grupos más pobres y vulnerables. El proyecto fue implementado en poblados que habían sido gravemente afectados por el conflicto; algunos incluso habían sido abandonados debido a la guerra. Para fomentar el retorno de la gente a sus poblados, el proyecto proporcionó parte de la tan necesaria infraestructura como escuelas y consultorios, que fueron blanco deliberado de las fuerzas en conflicto durante la guerra. También se prestó asistencia a personas con discapacidad, en particular a impedidos, víctimas de minas antipersonales, personas con discapacidades visuales y albinos.
  • Participación y el empoderamiento de los más pobres. Debido a que el proyecto fue ejecutado en el nivel más bajo (el poblado), la población identificada por cada uno de los pequeños proyectos recibió capacitación en adquisiciones y gestión financiera. Sus habitantes también asumieron el protagonismo de todas las actividades a ejecutarse conforme a cada proyecto, lo cual se tradujo en que se que se implementaran en tiempo récord.

Refiriéndose a esto último, Ousmane Masseck Ndiaye, Ministro de Estado, Ministro de la Descentralización y las Colectividades Locales, dijo: “El enfoque participativo en todos los niveles resultó ser de extrema utilidad. Las comunidades fueron el alma del proyecto, lo que explica su éxito”.

Próximos pasos

A la fecha, 74 proyectos de los 91 financiados por la donación son de corte comunitario y, entre estos, 17 son proyectos separados de generación de ingresos. De todos ellos, 22 ya fueron ejecutados en su totalidad y están funcionando. Durante el taller, el Gobierno japonés anunció que donaría US$100 000 adicionales al Gobierno de Senegal para ayudar a completar los 69 proyectos restantes.

En palabras de Takashi Saito, embajador de Japón en Senegal: “La gente de Casamanza sabe muy bien que Japón no puede, por sí solo, llevar la paz a sus comunidades locales, ni el Banco Mundial puede garantizar el crecimiento de la zona. Saben perfectamente que tienen que movilizarse y depender de sí mismos y trabajar unidos para que sus propios sueños se hagan realidad”.

 

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